Zerón, Lina

Poeta y novelista mexicana nacida en Ciudad de México en 1959.

Estudió Relaciones Internacionales en la ENEP Acatlán, UNAM.

Colabora en las secciones culturales de los diarios El Financiero, Arena del Excelsior y

El Semanal de la Jornada de México. Hace parte del Comité organizador del Festival de Poesía de La Habana, Cuba,

desde el año 2000 y dirige el Comité General del Festival Poetas del Mundo, Voces para la Educación de Toluca, México.

Ha recibido destacados galardones, entre los que se cuentan: Medalla de Oro a la mejor poeta extranjera

en Montevideo, Uruguay 2003, Mujer del Año 2002 en el Estado de México por su trayectoria poética en junio de 2005

y Miembro honorario de Literatura bilingüe por la paz en Estados Unidos.

Parte de su obra está contenida en las siguientes publicaciones: Luna en abril 1996,

Flor y piedra 2001, Rosas Negras para un ataúd sin cuerpo 2002, Un cielo crece en el fondo de tus ojos 2004

y Nostalgia de Vida 2005.

Antes de amarnos

¿Qué fuimos antes de amarnos?
¿Quién eras tú?
¿Y yo quien era?
Fría lumbre en los labios contenida,
rígido corazón opaco,
áspero fruto mi vientre,
ligero ropaje de verano tu mirada.

Ahora que nos amamos…
fuego somos donde mariposas se suicidan,
cuerpos de luz,
piel ardiendo en rojas llamas,
hechizo inacabable.

Unidas en el mismo cuerpo sombras somos,
sueños revelados en poemas,
atraídas mareas por la luna,
enormes olas de amores fatigadas.

Ahora que te amo…
un insecto que nace en las mañanas
y muere por la tarde entre tus muslos soy,
suspendidas gotas de placer,
suspiro de Sol en el cenit,
sirena de agua dulce,
develada estrella bajo tu cuerpo.

Ahora que tú me amas…
eres símbolo de alianza entre los dioses,
amuleto colgando de mi cuello,
turbulenta agua con que mis flores riego,
lámpara que guía a los ciegos soy.

Ahora que nos amamos…
somos raíces cálidas de la tierra.

De “Moradas Mariposas”  2002
Ed. Unión y UNEAC, La Habana

Arpa de sombra

Asido al cántico del alma
el amor permanece.
Como fuego arde en la cumbre,
más nunca en vino añejo se convierte
porque es arpa de sombra y lumbre.

De “Vino Rojo” 2003
Ed. Unión y UNEAC, La Habana

Carbón ardiente

Borrarme de la tierra es pretensión inútil.
Ni la fiebre que arrasa por las noches
ni los gritos que exprime de mi cuerpo
ni todo su veneno devorándome el vientre,
iracundo dolor que acecha.

Me niego a ser un gusano más del césped
o un trozo de carbón ardiente,
repleto cráneo de aserrín.

No soy polvo que vuelve al polvo
ni inútil obituario en los periódicos.

Soy más fuerte que las células nefastas
que se reproducen a diario.

Soy agua que arrasa los caminos,
turbulencia de duna en el desierto.

Conmigo no podrá la muerte.

De “Vino Rojo” 2003
Ed. Unión y UNEAC, La Habana

Déjalos que hablen

Del color que sean,
déjalos que hablen.
Que hablen
rojos o azules,
verdes o canarios.
¿Qué saben ellos de mí
salvo que soy un cuerpo?

Déjalos que de mí coman
que me pudra entre sus dientes,
que sirva de alimento a esta banda
de gusanos que se adherirán
a mi piel cuando por fin descanse.

¿Qué saben ellos de mí,
salvo que soy un dócil cuerpo?

De “Vino Rojo” 2003
Ed. Unión y UNEAC, La Habana

Dime amor

¿Qué harás

Si sobrevivo sin ti a la furia de la noche,
y desnuda atravieso entre balas
este campo minado de recuerdos,
si descubro un aljibe de amor en el desierto
y a solas bebo en la noria de las ansias?.

¿Qué pasará amor
Si mis pies a seguir tu huella se afanan
y mis manos en perseguir hojas al viento,
si convierto atormentadas nubes en llovizna
y desquebrajadas olas en manso huracán.
Si mi voz repite que te amo en la penumbra,
y tus besos es lo único que quiero?.

Si busco tu nombre en el sueño que se extingue
y tu aroma de violetas mientras duermo.
Si al probar la madurez de mis mares
tus labios enmudecen de ternura
y de tanto amor se desorientan las gaviotas
que descubren al vuelo el secreto que nos une.

¿Qué ganaría

Por coser atardeceres al diván de tu regazo
ofreciendo devorar a besos la nostalgia
mientras someto torbellinos corazón adentro.
Si vendiera como espejo mi rostro en el mercado
y dibujara tu imagen en el corazón de mis entrañas
para que pueda este poema soportar tanto tormento?.

¿Cómo continuar

Ahora que la ausencia es la única que ama
en esta soledad congelada de suspiros.
Si no hay más desiertos ni lluvia en mi alma
y tu recuerdo es oscuridad sobre mis ojos?.

¡Dime amor cómo recuperarte!…

Tal vez regando mi piel por los caminos
hasta ser cadáver mezclada con tus huesos.

De “Nostalgia de Vida”  2005
Ed. Unión y UNEAC,  La Habana

En el desnudo mar

Duermo en la ondulación de tu cuerpo.
Besándote despierto y besándote duermo.
Sueño con el mar desnudo de tu piel.
Desnuda duermo para tenerte en mí desnudo.

Te visto con el calor de mis labios
y mi tibia boca te desviste.
Mis ojos brillan como el viento
que sostiene a los pájaros
que hoy por ti se desgajan.

Con frescura de campo mis labios muerdes,
a la orilla de un río sofocas mis calores.
Tu fuego cultiva gardenias en mis muslos
y salvaje te ofrezco mis senos
para en ellos colmes tus delirios.

En tu espada de hierro vivo
y como mariposa de tu hechizo
palpitante
al fuego vuelo.

Calor de mi cuerpo develan tus manos,
siento los dedos de tu estruendosa lengua
mi vientre saturado de rocío.

Y entonces te beso.
Te beso y te digo amor
con el entrecortado respirar de mi pecho.

De “Vino Rojo” 2003
Ed. Unión y UNEAC, La Habana

Florescencia

Para el hombre que amo

En el eco ojival de mi transparencia
en tu recuerdo me diluyo…

Mis húmedos surcos navegables
afloran
en el intermitente canto de tus deseos.

Sumerges pistilos en mis labios abismales,
produciendo capilares estertores
me vuelvo tu cómplice
y convulsiona mi cuerpo en tu lecho.

En tus manos soy mar incontenible,
horizontales anhelos,
hembra previsible ante la presencia
de innumerables goces.

Mis secretos escondidos humedeces.
Poro a poro se bañan mis fuegos seculares,
tiemblo, grito,
mareas sucesivas y salvajes
repertorio de conjunciones fulminantes.
Embates fragorosos, ¡gemidos!
Incontrolables pulsaciones
del conjuro procreador multiplicante.

Ya sin quejas descanso en tu piel
despejada de líquidas sorpresas.
Tranquila,
serena,
iluminada.

De “La spirale du feu” 1999
Ed. L’Harmattan, París

La casa

Llegó el momento de partir
el hogar en dos.
Bien:
comencemos por los rincones donde las arañas
tejieron también su historia.
Hablemos de los muros y sus cuadros.
¿Cuál eliges?
¿El del día de la boda,
el retrato de la niña
o el de vacaciones en verano?
Quiero el antiguo bodegón
para recordar las comidas familiares.

Mira la casa:
permanece ahí de pié
pero sin alma.

¿Con cuál alcoba deseas quedarte?
¿Aquella donde los gemidos
algunas vez fueron música perfecta?
¿O el cuarto azul
donde echó raíces la cuna para siempre?
¿O el jardín
donde todavía se columpian las sonrisas?

Deseo la terraza,
esa roja plataforma de minúsculos ladrillos
donde lluvias y palomas encontraron su refugio,
donde todavía transpiran las estrellas
y no hay sombra que oculte los engaños.

Te regalo los espejos
saturados de susurros, ecos familiares,
desfigurados rostros
que hoy se desangran en reproches.

Pero tienes razón:
tal vez aquí ya nada nos retenga.
A la frontera tal vez llegamos
entre el amor que vacila y las cenizas.

Viéndolo bien,
no puedo partir en dos la casa:
te la regalo toda
con todo y promesas de futuros sublimes.

Como cortinas viejas
te regalo lo que queda:
este cielo sombrío
y este desvencijado viento
que dejaste al cerrar la puerta principal.

De “Vino Rojo” 2003
Ed. Unión y UNEAC, La Habana

Mudar de piel

Lo difícil es mudar de piel
la primera vez.
Después…
Oteas como un diafragma fotográfico
el cuerpo, su intemperie
luego las clandestinas caricias
las voces en murmullo,
los besos tras la puerta
que te obligan a buscar una isla blanca
en marejadas de olvido.

Al mudar de piel vuelves a sentir,
te izas como vela.
En tus sábanas blancas
el mundo es tuyo otra vez.

Lo más difícil es arrancar raíces,
dejar trozos del rompecabezas.
No colgar el bolso de cuero
cuando ves la cama vacía…

Sabes que emigras a una nueva piel.

De “La spirale du feu” 1999
Ed. L’Harmattan, París

Nacida muerta

El corazón por fuera.

Me acurruco en las noches con mi sombra,
duermo entre quejidos muertos,
inútilmente imagino despertar
embriagada por los pétalos de tu boca.

¡¿Porqué no fui piedra,
árbol,
tumulto de olas,
sangre que fluye en otro cuerpo?

Sin ondularme a la cavidad de tu silueta
consumo mi vida esperando las migajas,
todos los días me arrepiento
de buscarme en tus ojos,

Imán de tu nerviosa lengua,
me arrepiento de extrañar tus besos,
de tu sexo el fragor.

Duro,
insensible,
indiferente,
¿Porqué no fui hombre como tú?

¿Porqué no nací muerta
para poder olvidarte
cuando tanto te amo?!

De “Moradas Mariposas”  2002
Ed. Unión y UNEAC, La Habana

Nada sin ti

Nada es sin ti,
nada en la nada
mi nada perdida naufraga
sin ti.

La ola nada sobre nada
sin ti sola la ola nada.

De “Moradas Mariposas”  2002
Ed. Unión y UNEAC, La Habana

Para negar tu amor

Para negarte tendría que cortarme las manos,
pudrirme dulcemente por el sexo…
Sabes cómo odio negarte.
Y odio esta sensación de estar atada a tu cuerpo.
La lluvia de mis ojos es ácida
si tú no la provocas.

Para negarte tendría que matar mis sueños,
apagar la luz casi desnuda de mis párpados
y arrancar tus arlequines miembros
dibujados con magia, con movimientos de lluvia.

Si no estás tú
grito en el teléfono,
te nombro, alaridos doy.
Odio esta orfandad que se apodera de mis sábanas.

De “La spirale du feu” 1999
Ed. L’Harmattan, París

Requiem

Hoy cerré la casa con un candado de oro remendado,
regué primero los girasoles que solícitos se erguían
las dubitativas rosas que conocen el dolor de la defensa.
Recorrí la luminosa alcoba entre lo oscuro
y sellé con gruesos listones las indiscretas persianas.

Hoy abandoné la infinitud de una vida en casa,
los cimientos de amor a mi espalda quedaron,
se derrumbó la perfección de una armónica rutina,
la joya de caricias que entretejió nuestras vidas.

No volveré a doblar cortinas ni manteles de motivos
ni a zurcir más trozos de suspiros a la vieja sobrecama,
ni los paseos de fin de semana esperar con impaciencia,
no lucharé más por extirpar el olor a humedades
y besos que cada rincón nos pillaba.

Debo arrancar de la memoria el polen de tu risa,
tus manos remolino de nubes esparcidas en mi piel,
olvidar tus besos -trino de mirlos en la mañana-
el balanceo perfecto de nuestros cuerpos.

No volveré a mirar tus ojos de fuego de luna
ni a esperar en la ventana que aparezca tu figura.
Ayer debí incinerarte y tragarme las cenizas
para tenerte dentro aun tu cuerpo fallecido
en vez de enterrarte en un frío cajón de madera.

Hoy me encuentro mas sola que un viejo faro de mar.

De “Nostalgia de Vida”  2005
Ed. Unión y UNEAC, La Habana

Resucitado recuerdo

Hoy resucitó un dolor maldito.

Te vi cruzando la calle,
tranquilo,
sin prisa.
Apenas nos separó el aliento,
busqué tu mirada.
Casi probé tus caricias.

Volteaste el rostro,
ella se acercó suavemente,
tejió sus dedos entre tus manos
y una sonrisa en común brilló.

Retrocedí nerviosa.
Mi mente voló a otra fecha:
la misma calle,
la misma hora…
Tu, yo. Ella al acecho.

Alucinaron mis ojos,
recordé cuando eras buitre volando
en círculos de aurora tras mi negra cabellera.
Volví a sentir el fuego de tu sable
y tu boca hurgando en mi boca.

El llanto reventó en mi cara,
congeló mi sangre.
Se entumieron mis manos…
Tu, ella. Yo en el olvido.

Me di la vuelta,
caminé con prisa.
vomité tu nombre en la siguiente esquina.

De “Moradas Mariposas”  2002
Ed. Unión y UNEAC, La Habana

Septenario

Cómo no amarlo esta noche de álgida tormenta.
No verlo es tortura eterna para el cuerpo y alma.
Hoy lo quiero conmigo como aquel cuadro de Matisse,
como aquellos maduros racimos de días lejanos.

Cómo no amarlo si sus besos son impecable poema,
cálida su risa de cálido verano en madrugada,
caricias, rumor de fuego latiendo en mi piel,
una copa de vino blanco sostenida por mis piernas.

Cómo no amarlo si hoy es sábado y está conmigo,
con ternura mis lágrimas seca con su lengua,
si traigo tres o cuatro nubes flotando en la cabeza
y me obsequia cientos de arco iris para iluminar la vida.

Cómo no amarlo este domingo de citas familiares
cuando se aventura en cuerda floja sobre el abismo
utilizando mi amor como alas para guardar el equilibrio
tomar el teléfono y en secreto escucho que me ama.

Cómo no amarlo este lunes cuando despierta el alba
con descomunales ecos de recuerdos compartidos,
ansiosa sangre hace girar corazones como aspas de molino
y la noche vestida de aromas palidece ante sus besos.

Cómo no amarlo este martes de malas noticias:
ataque terrorista contra incautos niños palestinos,
inexpertos defensores acribillados en Irak
una vieja amante abandonada en una casa en ruinas.

Cómo no amarlo este aburrido miércoles
cuando todo es posible si recibo una carta
con enormes palabras que serenen la angustia
y el silencio se derrite al escuchar su nombre.

Cómo no amarlo este jueves o aquel viernes
raíces del fin de semana que tanto espero
para darle sentido al calor de los cuerpo
y encontrar una fecha inexistente en el calendario
para decirle cuánto, cuánto lo amo.

De “Nostalgia de Vida”  2005
Ed. Unión y UNEAC,  La Habana

Taliban II

¡Oh!, María iluminada.
Madre del Hijo del cielo,
que lavó nuestras culpas con su sangre
que también es la tuya…
ruega por las ignoradas de la tierra.

Si la hechura femenina,
herencia de Eva, produce trigo
donde sólo hay hierba,
y convierte manzanas en veneno.

Si Dios te concedió la vida y el milagro
de parir,
si estás hecha a su imagen y semejanza,
¿por qué nos marcas con la absurda ocurrencia
de hacernos esclavas?

María,
Madre del cielo y de todas las hembras,
manifiesta tu poder en la Tierra:
Convierte en rosas las heridas de Tu Hijo,
no dejes que la cruz que lo sostiene
se transforme en puñal para salvarnos.

Líbranos de la discriminación de nosotras mismas.

De “Moradas Mariposas”  2002
Ed. Unión y UNEAC, La Habana

Terra nova

¿Qué hay detrás de tu silencio?
¿Dónde quedó el mapa de los encuentros?

Bajo la sombra cobijo el primer beso,
Sentada
y luego
aquí metida en tus olores,
dentro de la dicha del correr del tiempo
transporto tu efluvio hasta mi lecho.

Ahora aborrezco Mi / Tu cuerpo
mi dolor una vez,
mis celos otras veces,
mi dicha de un momento,
aquí, en este infierno consumida,
regreso sin regreso
y sentada bajo la sombra cobijo el último beso.

De “La spirale du feu” 1999
Ed. L’Harmattan, París


Tomemos café

Ah.
Y ahora dices que me amas,
ahora que como tela de araña
de la cara el pellejo te cuelga,
que el magnífico color de tus ojos
ahora lo enmarcan un par de cadavéricas cuencas
y tu vanidad de macho viste de luto.

Ah,
ahora me amas como el primer día,
hoy que dejaste de ser el más codiciado,
la nota principal en todos los diarios,
hoy que famélica se encuentra tu billetera
y se agotó la cosecha de rubias y trigueñas.

Bien,
te agradezco decir que soy todo en tu vida
– todo lo que te queda -.
Tus días dejaste bordados en decenas de almohadas
y los billetes verdes, los grandes,
repartidos en muchas bocas color ambición.

Pero ven, tomemos una taza de café,
noto cuánta falta te hace.
Hoy tienes mal semblante,
hueles a abandono,
a gripe ¿o será a viejo?

Pero pasa,
ahora la sala principal es la cocina,
mi refugio preferido en tantas noches de espera
las otras habitaciones ya tienen polilla
y han olvidado sonreír las puertas.

Acércate,
toma asiento en la que siempre fue tu silla
aún sin sentir el peso de tu cuerpo.
Alégrate, hoy tenemos visitas,
llegaron aquellos niños que no sabes ni cuándo
dejaron de serlo;
una trae consigo al primer nieto
el otro, como tú, es un gran ejecutivo
al que casi nunca veo.

Pero ven, acércate…
aprovecha este día y diles cuánto los quieres
tanto como me quieres hoy a mí.

De “Nostalgia de Vida”  2005
Ed. Unión y UNEAC, La Habana


Y sin embargo

Y sin embargo…
el amor existe.
Debemos creer
que la inmensa serpiente del odio
está dispuesta a cambiar de piel,
que Lucifer escampará sus filosas metrallas
y que todos somos de un mismo color y raza
porque a pesar de todo,
por todas partes
en todos los rincones del mundo
el amor brota de sus trincheras en Navidad.